full screen background image

Melania, la segunda primera dama no nacida en EEUU

El nombre de Melania procede del griego, de la palabra “melas” cuyo significado es “negro, oscuro, oscuridad”, una definición muy alejada de la imagen que desprende esta exmodelo de 46 años, nacida en la localidad de Sevnica, actual Eslovenia.

Melania Knauss, su nombre de soltera, es la antítesis de su esposo, Donald Trump, 24 años mayor que ella y padre de su hijo Barron, de diez años, el hombre que fue investido el 20 de enero como el 45 presidente de Estados Unidos.

Será entonces cuando esta mujer, extraordinariamente discreta, de tono sosegado y que evita las polémicas, pase a vivir en la Casa Blanca, la residencia presidencial estadounidense que se construyó a finales del siglo XVIII por orden de George Washington y que cuenta con 132 habitaciones, 35 baños, 28 chimeneas y siete ascensores.

Una vivienda donde se han tomado las grandes decisiones del mundo, pero que siempre ha estado al “gobierno” de las primeras damas.

Ésta será una de las principales responsabilidades en la nueva vida de Melania Trump, que en las pocas entrevistas que ha concedido se ha presentado como una mujer devota de su familia y que trabajará en la defensa de “los más necesitados, sobre todo las mujeres y los niños”, pero con una prioridad por encima de todas: su hijo Barron.

Hasta ahora, Melania ha ejercido de ejemplar madre del “pequeño Donald”, como llama cariñosamente a Barron, por quien ajusta horarios y tareas y también los continuos viajes entre sus mansiones de Nueva York –cerca de Central Park- y Palm Beach en La Florida.

Una mujer tradicional

Melania será la segunda primera dama nacida fuera de Estados Unidos, tras la esposa del expresidente John Quincy Adams (1825-1829), que era británica, y una de las preguntas que más se repiten estos días es ¿qué papel desempeñará?

Si atendemos a sus propias declaraciones de hace unos años al New York Times, en el entonces hipotético caso de que su esposo se convirtiera en presidente, Melania respondió que su comportamiento sería el de “una mujer muy tradicional. Similar a Betty Ford o Jackie Kennedy”.

Mujer en cierta medida espartana, se ajusta a una dieta estricta y se considera una gran amante de las ensaladas. El objetivo es la salud pero, ahora, más que nunca, debe guardar la imagen –por ejemplo la Cruz Roja Americana le otorgó hace unos años el título de Embajadora de Buena Voluntad–, y la línea.

Su pasado como modelo influye en estos hábitos. La belleza y elegancia de la nueva primera dama estadounidense la llevó a los 16 años a encaminar su carrera en el modelaje.

Muy pronto fue requerida por grandes agencias y prestigiosos fotógrafos como Mario Testino o Helmut Newton, y fue portada de numerosas revistas de moda, como Vogue, Elle, 2000 Sports Illustrated o Harper’s Bazaar, entre otras, permaneciendo ligada a esta profesión hasta los 30 años, cuando conoció a Trump.

Aquel encuentro fue en una fiesta de la Semana de la Moda de Nueva York en 1998, seis años después se comprometieron y, en enero de 2005, se dieron el sí quiero.

“Me encanta la energía de Nueva York. Aquí he encontrado el amor, aquí me siento como en casa y es aquí donde quiero construir mi vida”, comentaba Melania a la revista ¡Hola!, unos meses antes de contraer matrimonio.

Sobre su marido y su fuerte personalidad, Melania reconocía que “nunca ha supuesto un problema, porque yo también la tengo. Somos iguales en nuestra relación porque es muy equilibrada. Creo que para tener una relación sólida debe haber química, ser buenos amigos y apoyarse el uno al otro. Es necesario ser compatibles, compartir los mismos intereses y objetivos”.

La familia de Trump

En sus primeras palabras como presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump se acordó de muchas personas, entre ellas sus padres, Fred Trump, constructor de origen alemán, y Mary MacLeod, ama de casa de procedencia escocesa.

También de sus hermanos, Mary Ann, Elizabeth y Robert, y del difunto Fred, un “tipo maravilloso” que falleció a los 43 años por alcoholismo. “Una familia fantástica, tuve mucha suerte”, expresó Trump, segundos después de agradecer a “Melania”, su actual esposa, y a sus cinco hijos “por soportar todas estas horas. Ha sido duro. Estas cosas de la política son desagradables y difíciles. Así que quiero dar muchas gracias a mi familia”.

Cinco hijos de tres matrimonios, un dato que sobresale del resto de inquilinos de la Casa Blanca, ya que ninguno de los sucesores de Donald Trump tuvieron una vida sentimental tan amplia.

Trump estuvo casado con la modelo checa Ivana Zelnickova, madre de sus tres hijos mayores, Donald Jr. (1977), Ivanka (1981) y Eric (1984). Después, fue la actriz estadounidense Marla Maples –cuya unión duró desde 1993 hasta 1999– la que le dio su cuarta hija, Tiffany Ariana (1993), hasta el nacimiento del pequeño Barron (2006), fruto de su unión con Melania.

Los cinco hijos de Trump estuvieron junto a su padre en su primer discurso como presidente electo en el hotel Hilton Midtown de Nueva York.

La imagen del pequeño Barron, bostezando mientras su progenitor se dirigía al país señalando que era “la hora de que nos juntemos como pueblo unido”, ha dado la vuelta al mundo y ha convertido al hijo de Donald y Melanie en un personaje célebre de la vida estadounidense.

Cómo famosos son los otros cuatro hijos de Trump. Los tres mayores, Donald Jr., Ivanka y Eric, trabajan como vicepresidentes ejecutivos de Trump Organization y han jugado un papel crucial en la campaña presidencial de su padre.

El mayor, Donald Jr., guarda varias similitudes con su padre. Casado con una modelo, Vanessa Haydon –trabajo en el que destacó Melania–, tiene cinco hijos como el nuevo presidente (Kai Madison, Donald, Tristan Mirlos, Spencer Fredercik y Chloe Sophia) y ha ejercido una gran defensa del candidato republicano.

“Vamos a elegir a un presidente que apruebe leyes que hagan que nuestro país sea grande de nuevo (lema de campaña de Trump), que apruebe una ley migratoria que proteja a los trabajadores estadounidenses y les dé trabajo”, dijo el mayor de los Trump en Cleveland.

Ocho nietos

A estos cinco nietos de Trump se unen los tres hijos de Ivanka (Arabella Rose, Joseph Frederick y Theodoro James –nacido en marzo pasado), casada desde 2009 con Jared Kushner, un judío ortodoxo que ha ejercido una gran influencia sobre su suegro.

La hija mayor de Trump, convertida al judaísmo cuando se casó con Kushner, también ha estado volcada en la carrera presidencial de su padre aunque el nacimiento de su tercer hijo le haya restado tiempo.

“Cuando mi padre dice que hará a Estados Unidos grande de nuevo, él lo va a cumplir”, aseguraba en acto en julio pasado.

Eric, el tercer hijo de Trump, también se ha mostrado muy activo en la carrera presidencial de su progenitor. Tanto, que el día de las elecciones publicó en su cuenta de Twitter una imagen del voto que emitió por el candidato republicano, un acto que es ilegal en el estado de Nueva York.

“¡Es un honor increíble votar por mi padre! ¡Hará un trabajo tan bueno por Estados Unidos!”, escribía el tercer hijo que Trump tuvo con su primera esposa, Ivana. Eric, de 32 años, está casado con Lara Yunaska y no tienen hijos.

Tiffany es la cuarta hija de Donald Trump, nueve años menor que Eric, graduada en la Universidad de Pensilvania, donde estudió su padre, y muy activa en las redes sociales, además de haber realizado varios trabajos como modelo y cantante.

El pasado julio, Tiffany debutó en un mitin de su padre a quien ensalzó. “Una de sus cualidades definitorias es que lo da todo y todo lo que hace, lo hace bien”, comentaba.

Si lo dice la hija de Trump…




Pin It on Pinterest

Share This